Evangelio Pentecostal


Vivir de acuerdo al Libroinvierno 11-12

He conocido a Brad desde hace más de cuarenta años, cuando éramos muy jóvenes. A lo largo de los años, hemos disfrutado muchas y largas conversaciones acerca de la Palabra de Dios. Él siempre ha tenido una profunda curiosidad por lo que dicen las Escrituras.

Sin embargo, Brad se mantuvo “comprometido” como un cristiano nominal. En su mundo, ser cristiano significaba asistir a la iglesia y hacer el mejor esfuerzo posible por ser una buena persona. Y nada más.

Una noche en el verano de 2006 eran ya las once cuando sonó el timbre de mi teléfono. Tan pronto como oí la voz de Brad a aquella hora tan tardía, pensé: ¡No...! ¿Qué habrá pasado? Sin embargo, no se trataba de una mala noticia. Era la mejor noticia que me habría podido imaginar.
por James Meredith


Confianza absoluta

A veces oigo decir que para confiar en Dios hace falta una “fe ciega”. Sin embargo, de acuerdo a las Escrituras, Dios muestra su amor y su poder vez tras vez y de maneras impredecibles, a un número incalculable de personas. Él no nos pide que cerremos los ojos con la esperanza de que esté presente. Nos invita a abrirlos para ver todas las maravillas que Él ha creado, la realidad histórica de la vida, muerte y la resurrección de Jesús, y la manera en que Él ha obrado en las personas y a través de ellas a lo largo de los siglos.

Cuando Juan el Bautista estaba en prisión y dudó de que Jesús fuera el Mesías, Jesús envió de regreso a sus discípulos con un mensaje acerca de las cosas palpables que Él había hecho: sanar a los enfermos, resucitar a los muertos, dar vista a los ciegos, y predicar el evangelio dondequiera que iba. Cuando Juan dudó, Jesús le señaló los hechos.

Para comunicar un mensaje parecido, Lucas describe un aterrador suceso que tuvo lugar en la vida de los discípulos. Jesús estaba dormido en la barca en la que el grupo atravesaba el mar de Galilea, cuando una fuerte tormenta amenazó con hundir la nave. Aunque ellos habían visto a Jesús obrar milagros dondequiera que iba, en ese momento de desesperación los dominó el pánico. Despertaron a Jesús, quien tranquilamente ordenó que las olas se calmaran y que los fuertes vientos callaran. Después se volvió a aquellos atónitos hombres y les preguntó: “¿Dónde está la fe de ustedes?” (Lucas 8:25). Con aquella pregunta Jesús les insinúa: “Ustedes deberían comportarse como mis discípulos. ¿Acaso no han visto lo suficiente mi poder y mi amor, como para confiar en mí en medio de una tormenta?” La realidad de lo que Jesús ya les había demostrado debió haber sido suficiente para sostener la fe de los discípulos. Él no había mantenido en secreto su poder, y esperaba de ellos que tuvieran una fe comparable a las evidencias que habían presenciado.
por Bryan Jarrett

 

La iniciativa de oración 7:14

“Cada vez que Dios está por hacer algo nuevo con su pueblo, siempre los pone a orar”. — Dr. J. Edwin Orr

Con frecuencia se hace referencia al tercer gran avivamiento en los Estados Unidos de América como el “Avivamiento de la Reunión de Oración”. Este notable movimiento tuvo su inicio en el corazón de un tranquilo pero fervoroso hombre de negocios llamado Jeremías Lanphier. Él había aceptado la designación de “misionero urbano” a una iglesia que enfrentaba dificultades, ubicada en el centro de la ciudad de Nueva York.

Afligido por la condición espiritualmente oscura y necesitada de la ciudad, Lanphier abrió las puertas y esperó. Nadie apareció durante la primera media hora. Luego vino una persona, después otra, finalmente, al llegar la una de la tarde, cinco personas se habían unido a Lanphier para orar. El siguiente día miércoles llegaron 20 personas, y en la semana siguiente hubo 40.

Luego vino la crisis. El mercado financiero se derrumbó, los bancos quebraron, y el pánico cundió entre la gente, dejando el camino expedito para un avivamiento.

por James Bradford

 

El gozo de una vida transformada

“¡Oh, no! ¡Está arruinado!” Tal vez desgarraste tu camisa favorita, o saplicaste blanqueador en tu suéter nuevo. ¡No hay nada más frustrante!

Lamentablemente, la ropa no es lo único que se arruina en la vida. Cometemos errores que nos avergüenzan, decimos palabras que hieren el corazón, y enfrentamos desilusiones que nos roban la esperanza. Y aunque no nos sintamos heridas, tal vez nos sentimos un poco frustradas de nuestra vida. Sin embargo, aunque no hay esperanza para la ropa arruinada, ¡sí la hay para nosotras!

por Kerry Clarensau

 

Los del medio y los vencedores

La adolescencia prolongada hoy se ha convertido en un problema. He notado en especial entre unos cuantos graduados el deseo de prolongar la vida de estudiantes, sin asumir responsabilidades y negándose a enfrentar la necesidad de conseguir un trabajo permanente y procurar su propio sustento.

Así también, creo que hay creyentes que, por una u otra razón, nunca han crecido espiritualmente. Son los que yo llamo “los del medio”. He aquí una conversación que lo explicaría.

En una ocasión, oí decir a un predicador: “La mayoría de los cristianos son ‘los del medio’”.

“¿Qué quiere decir con eso?”, le pregunté.

“Que están entre Egipto y Canaán: fuera de peligro, pero que todavía no llegan al lugar de reposo ni reciben su rica herencia”, me contestó. “Están entre el Viernes Santo y el Domingo de Resurrección: salvos por la sangre, pero todavía no disfrutan la vida nueva de resurrección.”

 

Un amor increíble

Por último, teniendo aún un hijo suyo, amado, lo envió también a ellos, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra. Y tomándole, le mataron, y le echaron fuera de la viña. ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá a los labradores, y dará su viña a otros. (Marcos 12:6–9)

¿Qué aconsejaría a Dios? Yo le gritaría desde este lado de la eternidad: “¡No lo hagas! ¡No envíes a tu Hijo amado a unos arrendatarios que ya mataron a tus siervos!”

El mejor indicador de la futura conducta de alguien es lo que hizo en el pasado. Todo ese tiempo, los arrendatarios de la viña habían demostrado que no querían dar al dueño lo que le correspondía por derecho, y que en vez de hacerlo, matarían a quien el dueño les enviara.

Pero el dueño no se da por vencido. El último emisario que envía es su propio hijo, y no es un hijo común y corriente.

por George O. Wood

 

La Palabra sin barreras

Las historias acerca del poder de la Palabra de Dios en la vida de las personas son siempre asombrosas. Jesús dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). Tom Greene, antiguo director de Light-for-the-Lost, refiere la siguiente historia:

“Nuestro equipo misionero estaba distribuyendo folletos con textos bíblicos en una zona muy pobre de México, D.F. Después de dar uno de los folletos a un niño, vimos que corrió a su casa. La familia vivía en una chocita, situada en el borde mismo del basural de la vecindad. La gente de esa vecindad vivía literalmente en el basural de la ciudad y cavaban en los montículos de desperdicio para obtener su sustento diario..."

por Efraim Espinoza

 

 

 


  © 2014 Concilio General de las Asambleas de Dios.
  1445 N Boonville Ave Springfield, MO 65802
           Todos los derechos reservados.